miércoles, 7 de agosto de 2013

"HECHOS DE BARRO"

Hablando con mi hijo de 9 años por la mañana, sí, de esas mañanas filosóficas y en las que acabas de pasar por una experiencia de vida formativa de carácter, (para él), trataba de explicarle como es que no debemos juzgar todo el comportamiento de las personas por que no sabemos su origen o como fueron criados, por las cosas que pasaron de niños que los formaron y dieron como resultado las personas que ahora son.


Le decía que la vida era la que nos formaba junto con las personas que nos rodean y las decisiones que vamos tomando en ella, algunas buenas, algunas malas, algunas solo son, pero que cada uno de esto que nos abraza y modifica es lo que dará forma a la bola de barro que somos y le señalé la taza en la que estaba tomando mi café matutino: -"Somos como esta taza hecha de barro"-

Este barro comienza desde que se selecciona, se criba, se purifica y se mezcla con agua. Simplemente para que una bola de barro esté lista para utilizarse tiene que pasar por un proceso de amasado, aplanado, golpeado o azotado contra el piso, (así me enseñaron a mí, si hay una técnica diferente pues no la conozco jajaja), amasado, reposo hidratación y así varias veces durante varios días hasta que ya no contenga ninguna burbuja de aire ya que si llega a tenerla, en el momento de hornearla, esta figura u objeto creados con esa bola de barro, es muy probable que explote dentro del horno y no solo se destruya sino dañe a las otras que tiene alrededor, lo que sería lamentable.

Finalmente, cuando esa bola de barro está lista para ser usada, seguirá pasando por una serie de circunstancias mientras es torneada en la forma que finalmente seremos y para el uso que nosotros mismos elijamos o traigamos en los genes. A pesar que la vida, circunstancias y nuestros propios actos con su debida consecuencia nos hacen llegar al punto de ser usados para la formación de dicho objeto para su uso, (o no), el proceso sigue: secado de la pieza completamente y/o esmaltado por dentro y por fuera y por fin: entrar a ese horno de miles de grados centígrados y ser pasados por ese fuego que nos fortalecerá o nos hará explotar, todo según hayamos sido formados.

Pero la cosa no acaba aquí, ahí pues, fue cuando apliqué el comentario del inicio de este escrito sobre no juzgar a los demás. Le dije al Eliab: -"mira, obsérva esta taza, ¿qué piensas de ella?, es bonita, útil, la necesitamos, la estamos usando, cumple una función, pero obsérvala bien, tiene errores de origen en el esmaltado, tal vez por prisa al aplicarlo o porque simplemente nada es perfecto y sin embargo, ¿eso te impide usarla?"-. Su respuesta fue catergoricamente que no. Después de esto hice otra observación: -"ahora quiero que la mires de nuevo y me digas ¿qué otro defecto le puedes encontrar?"-, y después de un momento me dijo: -"está rota de arriba"-.


En efecto, esta taza que tanto me gusta y en la que generalmente tomo mi café, té o capuchino todas las mañanas, haga frío o calor, estaba despostillada de la parte de arriba por el uso o tal vez en una lavada, así pasa, así es la vida, ésta "nos despostilla, rompe o mutila". Y siguió la pregunta obligada: -"¿tú crees que la puedo seguir usando? o por que tenga estos defectos ya no es útil"-. Y así, con esta simple analogía matutina cafesosa fue que hoy Eliab aprendió una gran lección: nadie es perfecto y debemos aceptarnos como somos y sin juzgar, ya que nunca sabremos el cómo y porqué el otro es como es, todos somos diferentes: unos despostillados, otros no, unos tazas, otros platos, otros más adornos, macetas, vasos, jarras, ollas y así, cada uno tenemos una función en esta gran cocina que es la vida y lo mejor es que somos de distintos tamaños, colores ¡y sabores! Viva la variedad, arriba el respeto a los demás y sobre todo aprender que esto no es mas que parte de. Por ahí reza el dicho: "Nadie conoce el fondo de la olla mas que el que le menea..." (o algo así).



¡Que tengan un excelente día!
Un fuerte abrazo de oso cafesoso.
¡Gracias por leerme!
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