jueves, 26 de diciembre de 2013

Hoy es Navidad, (¡la guerra ha terminado!). (Un poco largo, espero que lo lean todo)


Hoy por la mañana me llegó la navidad tardía, de esas veces que no te das cuenta de cómo pasan los días hasta que arriban y entonces comprendí que cada año que termina se tiene el mismo sentimiento de una nueva oportunidad. Un comienzo en el que "ahora sí" será nuestro año y se cumplirán todas nuestras metas cualesquiera que estas sean.

Me llenó una sensación de entre vacío y añoranza cuando vi una fotografía mía de hace muchísimos años, de esos años mozos en los que piensas que nada saldrá mal y estamos lleno de ilusiones y de planes, cuando creíamos que nos comeríamos el mundo a mordidas. En un instante, una avalancha de recuerdos olvidados me cayeron encima y realmente no se describir lo que sentí. ¿Fué raro, fué lindo? Fué una pared con la que me estrellé y me mostró mi realidad. Esa realidad de los años que no perdonan, de la vida que se nos fue y se nos sigue yendo día tras día. Una realidad que me ubicó de un ramalazo y me permitió ver todo ese tiempo que ha pasado, todo lo que he hecho y lo que no.




Entonces, como suave sonido de río llegó a mi mente esa canción de Lennon: "Happy Xmas, (the war is over)", y fue cuando caí en la cuenta que muchas veces nosotros estamos en guerra. Guerra contra los otros, contra el vecino, un pariente, el sistema, contra nosotros mismos..., una sin cuartel.

Supe entonces que sí, que hoy es ese día, día de sacar mis demonios, de desempolvar mis fantasmas, de desenterrar al muerto en el patio, ese que sólo yo se cuánto tiempo lleva escondido, de exponer esa herida vendada pero purulenta a la que se necesita lavar y dejar secar para que sane. Sí, lo sé, duele, duele de verdad y duele como ninguna otra cosa más ha dolido nunca porque pensaba que si la cubría, desaparecería.

De pronto lo vi claramente, como una visión "Dickensiniana":
En mi sala se encontraba una fila de seres con sus letreritos de puestos empresariales a los que estaba entrevistando y dándoles su cajita y una carta de despido permanente. Uno a uno se presentan ante mí, desde el más viejo hasta el que ayer solicitó trabajo en esta oficina de mi vida. Todos y cada uno de ellos me muestran sus credenciales. Muchos ya ni siquiera sabía que trabajaban aquí pero tenían su lugar bien afianzado.

A ninguno se le dará indemnización, nada se llevan de mí. De pronto a un empleado enorme le llegó su turno, tuve que levantar la vista en alto y torcer mi cuello para poder mirarle el rostro. Tenía en la solapa de su sucio uniforme, (¡si hasta uniforme llevaban ya!), una identificación que decía: Temor Miedo y Angustia.

Era de color gris verdoso y con algunas verrugas, grandes orejas de pico y ojos en blanco cubiertos, sin pupilas, ciego, viejo ya, muy viejo, tres pelos en la cabeza, gordo, lleno de arrugas como la piel de un elefante o una tortuga. Se le notaba cansado pero a la vez incansable. Grande y pesado era este individuo, de lento caminar.



Dejaba a su paso un olor fétido que no me resultó desconocido y en el suelo una sustancia pegajosa y desagradable. Con una ronca voz y aliento sulfúrico me dijo: -"Yo soy activo fijo de esta oficina, soy quien manda, no me puedes correr, me necesitas demasiado y no puedes vivir sin mí. Estoy en el cubículo más grande de este lugar y desde ahí puedo mirarlo todo y todos responden a mi mando"-

No supe que decir, me quedé callada mirando esos ojos blanquecinos que, a pesar de estar despupilados, me miraban fijamente con una seguridad increíble. -"Solo vine a presentarme porque es requisito, pero yo no me voy de aquí"- dijo con tono burlón. Se dio la media vuelta y emprendió el regreso a su lugar.

En ese momento pensé, ¿qué voy a hacer?, mientras los otros que estaban en las filas me miraban con rostros dudosos, se oían sus cuchicheos: "creo que no nos despedirán ya, el jefe ha hablado", se amotinaban y subían el volumen mientras aquel individuo se alejaba.

"Disculpe señor", le dije con voz temerosa, "¿quién le ha dicho que se puede retirar?, aquí las órdenes las doy yo y no he terminado con usted"; el ser se detuvo y volteó con una mirada cínica, esbozó una sonrisa y continuó con su camino como si nada. 

Pensé entonces: "Let's hope it's a good one Without any fear", "...esperemos que sea una buena, (Navidad), sin ningún temor", ¡claro SIN NINGÚN TEMOR!, ¡SIN ANGUSTIAS, SIN MIEDOS! Y como si algo dentro de mí me tomara con fuerza ¡simplemente lo decidí!

Fué entonces y como final de  Jumanji, que todo simplemente desapareció tras un vorágine torbellino que se devoró a sí mismo y quedé sentada en medio de la sala atónita. Comprendí que así es nuestra vida tras un escarbar y escarbar y decidir, simplemente es tomar valor y decir a todo aquello que nos mantiene anclados al piso sin poder volar: ¡No más! Se que vendrán nuevos retos y que más de estos personajes se querrán acuartillar en mi casa, pero estaré alerta para que esto no suceda.

Hagamos la paz con nosotros mismos y con todos los demás, esta vida es tan corta y nadie sabe el día ni la hora. Yo deseo que toda la benevolencia, el amor, la caridad, la paciencia, la sabiduría y muchas cosas más, lleguen hoy a tu espíritu pero sobre todo que tengas paz, mucha paz. No más guerra, no más muerte, no más...

"HAPPY XMAS, THE WAR IS OVER", "FELIZ NAVIDAD, LA GUERRA HA TERMINADO"



lunes, 2 de diciembre de 2013

Fin de año..., casi.

¡Buenos días! Ya es lunes 2 de Diciembre y este 2013 está por terminar y ahora es buen tiempo para revisar nuestros pendientes y saber qué objetivos nos forjaremos para este próximo 2014 que ya está a la vuelta de la esquina.

¿Qué dejamos atrás?, ¿qué logramos que estaba en nuestros planes?, ¿qué cosas se nos quedaron en el tintero?, ¿qué hicimos a tiempo o qué ya no es tiempo de retomar?, ¿cómo nos tocará este año que va a empezar?

Muchas preguntas que nos surgen en este y momentos próximos cuando traigamos al consciente de que sí, realmente 2013 ya se acabó, para los que decíamos la dichosa frase: "nooo de aquí al año 2000..." que lo veíamos taaaaaan lejos, han pasado ya 13 años, ¡¡13 años!! desde el tan mentado Y2K, (también conocido como efecto 2000, error del milenio, problema informático del año 2000 (PIA2000), en el cual todos pensábamos que probablemente se acabaría el mundo o estaríamos en una situación tipo la serie REVOLUTION, en donde hay un apagón mundial y esto se convierte en una especie de sociedad al estilo MAD MAX y de ese 31 de diciembre de 1999 recuerdo bien, estar en la cena de año nuevo viendo el segundero y esperando, tal vez, lo peor y nada... 13 años después aquí seguimos dando lata.

En fin, esta reflexioncita es, ni más ni menos, para lograr, antes de que estemos con las copas en alto y no saber ni lo que nos atropelló porque al otro día será año nuevo, sentarnos unos momentos a meditar y preguntarnos si hacia donde estamos yendo es a donde queremos ir o sólo nos estamos dejando llevar en este gran mar de gelatina donde unos van flotando, otros logran lancha y los más afortunados van hasta en avión sin tocar suelo.

Es para pensarse y para tomar acción, (si es que no lo estamos haciendo ya), unos planearemos, otros no, otros..., quien sabe. Pero la gran pregunta o como decían antes "La pregunta de los 64000 pesos" es: Tú, ¿qué vas a hacer para ir hacia dónde quieres/debes ir?

Excelente lunesito lleno de todo lo que quieras llenarlo sin dejar que los "bomberos" apaguen nuestro fuego interior, ese que nos quema y nos dice: "¡POR AHÍ ES!"

¡¡VÁMONOS!! ¡¡Un abrazo fuerte para ti!!