martes, 15 de abril de 2014

De limpieza profunda y otras cosas.

Este día fue uno de esos días de limpieza profunda, saqué un montón de papelería de cajones que llevaban ya mucho ahí sin ser revisados, cosas, bolsas etc, un mar, (confieso que ya me había fastidiado, pero una vez que empiezas tienes que terminar).
Me puse a pensar como es que también tendemos a "atesorar" en nuestra vida situaciones o eventos que pensábamos que tenían algún valor o que debían quedar ahí, cosas que nos pasaron que tal vez usaríamos más allá de la experiencia por ser "importantes" pero que resulta que a la vuelta de los años perdieron su valor por alguna razón.
Algunas de esas cosas se hicieron viejas por el desuso, otras porque simplemente nunca encontramos qué hacer con ellas y ahora estorban. Otras tantas que ni siquiera debimos guardar nunca.

Hay que despejar el escritorio, la mesa, pasar la escoba y el trapeador, vaciar ese cajón del alma, del cuerpo, de la mente, que está lleno de "chucherías" inservibles ya, que sobrevaloramos alguna vez, acumulando en un afán de sentimientos arraigados, información vana, paja de relleno.

Esas cosas que no permiten ver lo que hay debajo, lo de verdadero valor.

Hoy saqué todo un costal de inutilidades y creo que por ahí me queda algo más que desechar. Y tú, ¿qué tienes "arrecholado" en tus gavetas interiores?

Linda noche para todos.
Angie.